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Inicio >> Relatos >> Tren Expreso: Relato: Tren Expreso - videos porno, galerias de sexo, relatos eroticos, blog - wWw.DaleSexo.CoM Fecha: Enviado el 23-12-08. Tiempo de lectura: 9999
Aquel domingo me sub? al tren , como de costumbre, pensando quiz?s en todas las cosas que me hab?an salido mal durante el fin de semana: me hab?a vuelto a pelear con mi hermana, mi padre me recordaba a todo momento mis fiestas y el dinero que gastaba y mi novia segu?a sin dejarme "acercarme" demasiado a ella, apenas me permit?a el contacto f?sico y yo estaba deseando acariciarla, tocarla, sentirla cerca de mi piel y descubrir todos sus secretos.
Era ya tarde y el fin de semana hab?a hecho, que en el aquel momento tuviera sue?o, me esperaban cuatro horas de viaje y eso aumentaba mi estado de somnolencia. Empec? a caminar por el pasillo del vag?n, era un tren expreso, de esos con compartimentos, y mir? varios que estaban llenos o cuyos ocupantes no eran de mi agrado, segu? andando por otro vag?n y encontr? uno a mi gusto, en ?l hab?a una chica que estaba sumida en la lectura de unos apuntes. Alz? levemente la vista de sus hojas, me dijo hola cort?smente y sigui? en sus quehaceres. Instal? mis cosas y me puse al lado de la ventana frente a ella.
Mir? por la ventana, como las luces de mi ciudad se iban alejando y con ellas mis vivencias y las personas que compart?an conmigo, era una mezcla de nostalgia y liberaci?n dif?cilmente explicable. Mir? de nuevo al interior y observ? a mi compa?era de viaje, era una mujer rubia de unos veinticinco a?os, la tenue luz del compartimento iluminaba su corta cabellera, ten?a puestas unas gafas de lectura finas y le daban un aire intelectual, llevaba un su?ter de lana marr?n y una falda de punto. Mi mente r?pidamente dibuj? unas curvas sugerentes, pero segu? con el recorrido visual, sus zapatos estaban en el suelo, porque sus "piececitos" estaban en la repisa apoyados en la rejilla de la calefacci?n. Volv? a observar su rostro, estaba totalmente entregada a su lectura, hab?a hojas sueltas que parec?an fotocopias de transparencias y las sujetaba con un portafolios de color oscuro.
Volv? a mirar por la ventana, la oscuridad era patente y desoladora, me di cuenta que ni tan siquiera me hab?a quitado el abrigo, me lo quit? el ambiente estaba caldeado. Inmediatamente cerr? mis ojos y mis pensamientos volaron de un lugar a otro y me sum? en un sue?o profundo. Me despert? porque hab?a gente y ruido, estaba un poco aturdido pero vi una pareja de j?venes, eran nuestros compa?eros de viaje, la chica llevaba un vestido "hippie" y ambos el pelo largo, no pude retener m?s porque me volv? a dormir.
Cuando de nuevo me despert?, estaba a?n m?s oscuro, la ?nica luz la produc?a un haz que sal?a del foco que se encontraba encima de mi compa?era de viaje y que le iluminaba el libro. Al verme despierto sonri? p?caramente, r?pidamente supe porqu?, la pareja que entr? m?s tarde, estaba d?ndose el gran lote al otro lado del compartimento, se besaban apasionadamente, a veces pod?a observar sus lenguas y peque?os sonidos que delataban su contacto, sus respiraciones entrecortadas y un ambiente de excitaci?n creciente. ?l apoyaba una de sus manos en el escote de ella, presionando suavemente sobre uno de sus senos, mov?a sus dedos pausadamente donde seguramente estaba el pez?n de ella, ?l conoc?a perfectamente su anatom?a y donde deb?a poner las yemas de sus dedos.
Mi nueva situaci?n de "voyeur" era muy excitante, pero no estaba s?lo, mis sensaciones no eran an?nimas y eso me produc?a cierta incomodidad. La rubita que ten?a enfrente tambi?n miraba atentamente, era pura complicidad, nuestras miradas se cruzaron e hice lo que sab?a hacer mejor, le mir? fijamente y ella mantuvo su mirada, cerr? moment?neamente su libro y volvi? a mirar a la pareja, era como si se tratara de una pel?cula y nosotros est?bamos en el pre-estreno.
Volv? a fijarme en la pareja, era una sesi?n de calentamiento para ellos y para m?, ahora hab?an llegado m?s lejos y ella le sujetaba el paquete, en el cual se dejaba entrever una gran erecci?n, se ve?a un bulto considerable en sus pantalones a cuadros de algod?n, ?l ahora ten?a su mano debajo de la falda de ella y por sus movimientos le acariciaba la cara interna de sus piernas.
Empec? a excitarme, notaba presi?n en los pantalones e incomodidad por no poder resolver aquella situaci?n en ese instante. Mi instinto me dec?a que continuara mirando y m?s cuando aparentemente ?l le empez? a tocar all?, en el lugar m?s sensible, lo sab?a porque ella no pod?a, ni quer?a disimularlo, ?l le masajeaba el cl?toris suavemente y ella emit?a alg?n quejido de placer y colocaba su cuerpo para estar c?moda y gozar, abri? sus piernas sin complejos y coloc? su vientre para la mano de ?l, esa era su expresi?n. Yo estaba ya realmente excitado, la ten?a completamente dura, mi pene quer?a salirse de los pantalones, ve?a su silueta a trav?s de la ropa, y ten?a aquella hermosa mujer delante, ahora la mir? con mis ojos excitados.
La atm?sfera que reinaba denotaba excitaci?n, pensaba en la hembra que ten?a delante, porque mi instinto as? me lo hac?a sentir. Me imaginaba como ella tomaba mi miembro y lo lam?a suavemente con su lengua aterciopelada, las im?genes pasaban por mi mente y sub?an mi nivel de excitaci?n, segu?a viendo como ella se montaba encima m?o y yo la penetraba, y como ella se revolv?a de placer, pero aquellas im?genes estaban en mi cabeza.
Ella sab?a que la observaba, la volv? a mirar de arriba abajo y me sonri?, sab?a como estaba, seguro, e hizo algo que todav?a hoy me sorprende cuando lo recuerdo, se quit? su su?ter marr?n, y aparecieron sus curvas contorneando una camiseta blanca de manga larga, ten?a unos senos fant?sticos, redondos, pude darme cuenta que sus pezones se encontraban totalmente erectos porque as? se percib?a . Por la delgada tela de su camiseta se denotaba el fino encaje del sost?n que comprim?a su busto y que a la vez dejaba ver de manera tenue el oscuro de sus hermosas areolas rosadas; no pod?a quitar mi mirada de sus tetas y ella lo sab?a de nuevo, observ? su cara y nos miramos, ella dijo imperceptiblemente ?Qu? calor! Yo estaba a tope, el de pelo largo meti?ndole el dedo a su amiga y yo ante aquel pedazo de mujer.
Ahora ella observaba al "hippie", ve?a como ?l daba gusto a su compa?era, como ten?a sus dedos en la vagina de ella y la chica arqueaba su cuerpo sin control, dando rienda suelta a sus instintos, ?l sacrificaba una penetraci?n arriesgada por darle a ella el mayor placer . Sin duda la rubia que ten?a delante estaba excitada, su respiraci?n pausada se estaba acelerando y el color de su cara antes p?lido era ahora sonrosado. ?Deb?a actuar de alguna manera?
Mi timidez me hac?a dudar , pero ella se insinuaba a cada momento, y me decid? a tomar cartas cuando ella empez? a tocarse un labio y su boca pausadamente. Me quit? un zapato y le gui? con mis manos sus piernas hacia el suelo. Los dedos de mis pies tocaron los suyos, sus media hac?an que mi pie deslizara perfectamente sobre su piel, me encantaba el cosquilleo y el simple contacto con ella hac?a que me excitara a?n mas. Ella me mir? con complicidad y me gui?? un ojo, mi pie iba recorriendo su pierna y sub?a hacia su muslo, siempre con suavidad, sintiendo a cada momento su c?lida piel, llegaba a los muslos y entonces ella se recost? un poco porque quer?a ponerme el camino m?s f?cil, sus piernas entreabiertas me dejaban ver sus bragas y mi pie en su b?squeda lleg? a ellas y con cuidado empez? a trabajar en la zona genital, pausadamente, sin prisas, ella respiraba intensamente y mov?a sus caderas un poco para mandar sobre su propio goce.
Cuando apenas llevaba un minuto agarr? suavemente mi pie con su mano y me indic? con un movimiento que abandonara sus caricias. Como si me hubiera le?do el pensamiento, ella gui? su pie a lo largo de mi pierna , sinti? como mi punzante y desesperado miembro, sent?a la necesidad de salir de su prisi?n , mi pene iba a estallar, ella se dio cuenta y con sus dedos recorr?a la silueta que provocaba en mi pantal?n, cuando la mir? sonri?.
Bajo el pie, y ambos pens?bamos como lo arreglar?amos, aquellos dos segu?an en sus trece, le dije - S?gueme -, abandonamos el compartimento y busc?bamos un lugar para desarrollar nuestra excitaci?n con intimidad, agarr? su mano y empezamos a vagabundear por los rincones del tren, era dif?cil y en un impulso de lujuria, nos metimos en el cuarto de ba?o, era peque?o pero? en el momento de cerrar el pestillo, sent? su lengua h?meda en mi cuello, gir? mi cara y me la encontr? de frente esper?ndome, nos besamos apasionadamente, su lengua enrollada con la m?a, su saliva y la m?a, la caricia de su mano en mi trasero.
Ella me tom? por la nuca y mis manos recorr?an su espalda, bajaban hasta sus gl?teos y regresaban a su cabeza mientras peg?bamos nuestros cuerpos, ella pod?a sentir mi duro pene y yo sus turgentes senos roz?ndome el pecho, que rogaban por ser lamidos. Pas? mis manos por debajo de su fina camiseta de su blusa y con algunos problemas, desabroch? su sost?n, ella se separ? de m? y metiendo su mano h?bil por debajo lo sac?, acarici? esas hermosas esculturas por encima de su blusa, era un manjar que deb?a ser tratado con cuidado para disfrutarse con intensidad .
Ten?a ante mi dos perfectos senos que tan s?lo tapaba una camiseta fina. Empec? a chupar sus pezones a trav?s de la prenda, y los moj?, a ella le gustaba, sus pezones se endurecieron y casi se ve?an porque la tela se hizo transparente. Su mano lleg? a mi paquete, donde era f?cil descubrir que hab?a dentro. Ella me dijo, al o?do, - Quiero saborear tu glande y ver de que color es.- As? que me recost? en el lavabo del ba?o mientras ella con manos expertas, me bajaba la bragueta y dejaba al descubierto mi erecto miembro. Lo tom? en sus manos y lo presion? un poco, el lubricante que emanaba de ?l lleno sus manos, primero por la punta, lentamente, eso me excit? demasiado, yo quer?a meterlo todo en su boca, sentir su lengua recorrerlo todo, pero ella sab?a bien lo que hacia, intentaba com?rmela pero se le escapaba de sus labios y su lengua, de forma que sus t?midas caricias me produc?an una sensaci?n exquisita, cuando empez? a o?r mis quejidos se lo fue introduciendo en su experta boca y comenz? a succionarlo, entraba y sal?a de entre sus labios como si estuviera dentro de su vagina; sent? que terminar?a y tuve que alejarla, pues lo que yo quer?a derramar mi leche dentro de su cueva.
Su cara hab?a enrojecido y sudaba por sus poros, la sujete fuertemente por su trasero y la puse encima del lavabo, alz? sus caderas porque sab?a que quer?a quitarle las bragas y con su movimiento de piernas ayud? a que un instante despu?s aparecieran enrolladas en el suelo, me volvi? a besar y yo subi?ndole la camiseta le tocaba suavemente sus senos rozando las yemas de mis dedos sus duros pezones. Entonces sub? su falda del todo para poder admirar su concha, con sus bellos p?blicos oscuros y enmara?ados, muy h?medos por la excitaci?n entonces me dijo,- Adelante cielo -. Acarici? mi pelo y me atrajo hacia ella, mi falo erecto se enfilaba en su mundo mientras ella abr?a m?s las piernas para dejarme pasar con m?s libertad, todo el lugar era un infierno, sus l?quidos estaban sumamente calientes, ella estaba lista para tenerme dentro. Comenc? a introducir mi pene lentamente, la punta fue abriendo paso mientras nuestro gemidos inundaban el peque?o cuarto; mis test?culos llegaron al tope, me detuve para saborear el momento, pero ella comenz? a mover sus caderas, incit?ndome, oblig?ndome a seguirla fornicando, eso hizo mayor mi lujuria y agarrando sus gl?teos, comenc? con movimientos lentos al principio, a sacar y meter mi polla de su concha, se escuchaba el chasqueo de nuestros cuerpos al unirse en el vaiv?n;el traqueteo del tren era nuestro perfecto c?mplice, la respiraci?n se entrecortaba m?s y nuestros gemidos de placer se iban haciendo m?s intensos. Mis caderas iba y ven?an cada vez con m?s fuerza, con m?s rapidez, con mis manos le amasaba sus hermosas nalgas. Ella se perdi? en ese infinito mar de sensaciones, quedando a mi merced, comenc? a envestirla m?s duro, mi verga se la sacaba casi toda para introduc?rsela de un golpe; su vagina comenz? a contraerse, era evidente su orgasmo llegar?a al mismo tiempo que el m?o que ya se avecinaba, al sentirlo le clave mi miembro con todas mis fuerzas, fue algo exquisito, deliramos de placer, ella me tomo de la cabeza mientras mi leche la inundaba y nuestros cuerpos se estremec?an con un orgasmo infinito.
Me mir? y me bes? de nuevo, pero ahora como animal en celo, ella necesitaba m?s, yo necesitaba m?s y le dije de manera amenazante, aun no he terminado. La despoje de su blusa, esos senos que en alg?n momento quiz? hab?a dejado olvidados, los retom?, con mi mano derecha le acariciaba uno y con mi boca le lam?a el otro como si fuera un cachorro, esto la excit? de nuevo, me ped?a m?s, con voz entrecortada, me dec?a --Si cari?o, as?, dame m?s, sigue, sigue....
Me dirig? hacia su zona genital estaba medio oscuro, pero el lugar desprend?a calor, le abr? mas las piernas en un acto de manipulaci?n. Pas? mi lengua por sus muslos y me fui acercando al lugar lubricado por abundantes jugos, estaba realmente excitada cuando por fin toqu? con la punta de mi lengua su cl?toris endurecido, era como un caramelito jugaba con ?l lo mordisqueaba lo ten?a entre mis dientes y sent?a sus sensaciones porque ella me agarraba m?s y m?s fuerte de mi cabeza y por su respiraci?n acompa?ada de fuertes gemidos. Intensifiqu? mis leng?etazos cuando notaba que me apretaba m?s y m?s mi cabellera. Lo primero que sali? de sus labios despu?s de sus gemidos fue: -- Ha sido el polvo del siglo--.
Volvimos al compartimento mientras acab?bamos de colocar nuestras prendas, ya no hab?a nadie en ?l, s?lo nuestro equipaje que esperaba paciente a sus due?os. No me dirigi? la palabra en todo el viaje pero cuando le dije adi?s para despedirme vi que su rostro segu?a encendido por la excitaci?n. |
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